Relato Corto II: El Tempo y el Vector Director

Página oficial del escritor Alejandro Maldonado

Relato Corto II: El Tempo y el Vector Director

En esta última entrada damos un paso más en el mundo del Relato Corto y esta vez presentamos una serie de recursos para ligar los componentes que se comentaron en la entrada anterior, que sin duda serán de utilidad también para otros géneros.

Cuando escribimos una obra tan breve cobra especial importancia cómo gestionamos el foco de atención. Ya no tenemos el margen de la novela para desarrollar y explicar, tenemos que ser concisos, y el modo más eficaz de transmitir la importancia de cada elemento cuando ya no podemos profundizar en los efectos sobre los personajes y la acción de cada circunstancia es el tempo.

Tempo

La noción de tempo nace del mundo de la Música, donde se emplea este término para hablar de la velocidad a la que debe ejecutarse una pieza musical o un fragmento de la misma. De forma similar, la idea del tempo musical se extrapola a la narrativa para definir el espacio que dedicamos a cada elemento dentro de la obra. Por supuesto, en narrativa no podemos variar la velocidad a la que lee el lector, de modo que la única forma de alterar su percepción para hacerle pensar durante más tiempo en el elemento que nos interese es cubrir más espacio, obligarle a dedicar más tiempo de la lectura a aquello que queremos hacer más importante.

Sucesos y tempo

A partir de aquí, tomaremos cada suceso y le dedicaremos el espacio, el tempo que creamos acorde a su importancia para el sentido del texto. De este modo, algo de poca importancia para el texto pero indispensable para comprender la historia, como puede ser abrir una puerta, tendrá únicamente el espacio indispensable para incluirlo en nuestro texto, mientras que otros sucesos de más importancia, como puede ser encontrarse con una persona al otro lado de la puerta, necesitarán que se les atribuya más espacio, pero, ¿cómo podemos modular el espacio dedicado a cada suceso?

Personajes y tempo

Para modular el tempo dedicado a cada suceso podemos jugar con el factor del personaje, recalcar y enfatizar el efecto que dicho suceso tiene sobre él. Mientras que con la puerta, siguiendo nuestro ejemplo, nos limitaremos al hecho de que se abre o como mucho algún adjetivo (vieja/nueva, sucia/limpia, fría/cálida, etc.), fijaremos toda la atención como lo haría nuestro personaje en el suceso más trascendente, como es esa persona que aparece al cruzar la puerta.

Aquí debemos aunar las herramientas que llevamos ya vistas de otras entradas, proyectar en el texto lo que percibe el personaje a través de su mirada, sus sentidos, a través de una descripción que siga el orden de la propia atención del personaje y explayándonos en la medida de lo necesario, aprovechando si podemos para incluir algún elemento que ya vaya dirigiendo al lector hacia el tema del texto.

Por ejemplo, si nuestro tema va direccionado hacia el contraste entre los prejuicios que hacemos a simple vista y la realidad de las personas que nos rodean, aprovecharemos la tesitura para relacionar todos los elementos del aspecto de esa persona que lleven al personaje a hacerse una determinada impresión de ella, al tiempo que incluimos referencias al juicio del personaje, que luego desmontaremos con el contraste de la realidad cuando se presente distinta a la imagen que se crea nuestro protagonista.

Vector director de la narración

En geometría, el vector director de una recta es el que define su dirección, su posición en el espacio y hacia dónde se extiende. En narrativa podemos tomar este concepto para ayudarnos a aclarar la línea de sucesos de nuestra narración. Así, mientras a priori podemos pensar en un relato o una obra narrativa en general como una nebulosa dispersa de elementos que aparecen en el texto (personajes y sucesos principales y secundarios, ubicaciones, objetos, clima, texturas, luces, etc.), esta nebulosa en apariencia caótica debe seguir la pauta de un vector director que será en este caso el tema, es decir, esos elementos dispersos deben alinearse y amoldarse a partir de los sucesos y del tempo definido por la atención del personaje o del narrador de modo que direccionen la narración hacia ese mensaje global que definirá el tema de nuestro relato.

En nuestra próxima entrada sobre cómo escribir veremos cómo gestionar la presentación del tema y aún más herramientas para manejar el tempo.Permaneced atentos al blog de Novedades y recordad que dentro de muy poco llega el Lanzamiento de Verso Oscuro. ¡Hasta la próxima!

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