Diario del Tránsito

Página oficial del escritor Alejandro Maldonado

Diario del Tránsito

Resumen

Este primer poemario publicado por el autor abarca poemas hasta 2012, con los que expone una lucha interna contra esa dimensión más oscura de la propia mente.

Así, en esta obra se plantea la transición desde el punto en que esa oscuridad posee al individuo por completo, hasta el instante en que se libra de sus fantasmas mediante la propia lucha.

La portada de esta obra ha sido creada a partir de dibujos a tinta del propio autor


Presentación de Diario del Tránsito por Alejandro Maldonado

Fragmento de la Obra

Poema 23

Enciérrate al borde de tus pasos
mírate la arruga firme
acaricia distante los segundos
que cortan con la aguja del reloj
siente la sangre que la baña
pues es esa sangre lo que llamas vida
las gotas que salen de dentro y se alían con el tiempo
en lo que a ratos parece un juego macabro
un nacer para acabar
un acabar para un sentido
un sentido para seguir contando segundos
un sentido y después la muerte
como una luz cálida de hotel que va azulando
y poco a poco se hace fluorescente de baño
la muerte la luz del tiempo
la sombra del hombre
la muerte la vida de la pregunta
donde vive el hombre su tormento
Enciérrate en la arruga firme
mírate al borde de tus pasos
aquí es donde está la paz que buscas
no rehuyas nadar en ti
tienes ya las respuestas antes que las propias preguntas
no hay angustia con certidumbre
despierta y anda hacia lo que te plazca
solamente así serás libre
como gobernante de tu tiempo y de tu muerte
con respuestas y espejo en las manos
con la vista vuelta hacia lo cierto
con los pasos contra el miedo
y el alma
al fin
serena


Acerca de la portada

La portada de esta obra consiste en un dibujo realizado a pluma estilográfica sobre papel por Alejandro Maldonado, cuyo título original es “La Vida”. El dibujo fue realizado el 2 de Abril de 2010, buscando representar lo que el autor sentía en ese momento acerca de su propia existencia.

Fue realizado en un contexto emocionalmente complejo, en el que la comprensión y la comunicación estaban ausentes en lo que a su fuero interno se refería, por ello las recurrentes formas alargadas que se aproximan pero nunca llegan a tocarse, no se comunican, del mismo modo que se ve una estructura similar a un ojo en la figura del interior de la vasija, de la que se alimenta, nuevamente sin llegar a tocarla, las raíces de una planta que nace seca y es la que llega al mundo exterior, pues hay un dolor que la mata y que no puede salir de esa vasija dentro de la que nadie puede ver.